
se suicida un después de mí
a veces es la calle el laberinto
en el que perderme me salva
y son los bares que no visitamos nunca juntos
islotes de alcohol envenenado
que ahogan mi sed de calentura
se sacrifica un ahora de mí
cuando la noche censa las ventanas y las puertas
sólo la noche inmensa y yo
amantes lésbicas y ardientes
fornicamos
cuando pienso en rojo
y me suicido en la cama

