
no lloran los serafines cuando llueve
esas tiaras frágiles no son
naufragios de sueños hechos agua
no lloran dioses ni galaxias
el tronar del cielo no es ofensa
no es penumbra el resplandor de los rayos
cuando llueve
es el alma de los hombres la que oficia
es el miedo de estar solos y no tener nada
son los adioses que la vida nos impuso
la lluvia es el recuerdo
memoria de aquello
que lloraron nuestras lágrimas
Karina Sacerdote
